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  • Más que un político: lo que mi tío me dejó de Ciudad Juárez

    Más que un político: lo que mi tío me dejó de Ciudad Juárez


    Más que un político: lo que mi tío me dejó de Ciudad Juárez

    Corrupto. Violento. Priista de los malos.

    Eso es lo que he escuchado sobre mi tío Jesús Macías Delgado. Algunas cosas aquí en Juárez, otras que llegan desde Chihuahua capital. Rumores sobre un carácter violento que, honestamente, jamás vi. Ni una sola vez.

    Lo digo desde el principio porque este artículo no va a ignorar eso. No voy a fingir que su nombre no genera reacciones fuertes en ciertas personas. No voy a limpiar el registro ni a pintar una figura de santo. Pero tampoco voy a dejar que lo que otros dicen borre lo que yo viví.

    Y si eso te molesta, está bien. Igual sigue leyendo.


    Si leíste las dos publicaciones anteriores, notarás que me brinqué un par de capítulos.

    Mientras escribía esos artículos sobre la historia de Ciudad Juárez me fui dando cuenta de algo. La serie estaba empezando a sonar más a ensayo histórico que a lo que realmente quería contar. Y lo que yo quería contar siempre fue esto: la parte familiar. El árbol genealógico. Ese orgullo raro que te da cuando descubres cosas nuevas sobre tu propia historia.

    Así que decidí ir directo al grano.

    Este artículo es sobre mi tío Jesús Macías Delgado. Fue presidente municipal de Ciudad Juárez, sí. Fue candidato a gobernador también. Pero antes que todo eso, antes que cualquier cargo o título, fue el esposo de María Eva González y el padre de Ivonne, Erika y Denise (tranquilos, no estoy doxeando a nadie, todo esto es información pública).

    Y fue el tío que siempre tenía tiempo para la familia, incluso cuando parecía cargar el peso del mundo encima.

    De eso quiero hablar hoy.


    Cómo llegué hasta aquí

    Todo empezó con una foto en un álbum familiar.

    Estaba digitalizando fotos viejas cuando mi madre, viendo las imágenes pasar, señaló una fotografía en blanco y negro de un hombre que yo no reconocía.

    “Esa foto estaba en la presidencia”, me dijo.
    “Junto a la de tu tío Macías.”

    Le pregunté cómo era posible. Le pregunté por qué.

    “Es que tu bisabuelo también fue presidente municipal.”

    En ese momento no le presté mucha atención. Pero el dato se quedó dando vueltas en mi cabeza.

    Semanas después, revisando más fotos digitalizadas, volví a encontrar esa imagen junto con un par más. Y entonces algo hizo click: el apellido.

    Delgado.

    El mismo apellido.

    Y ahí fue cuando empecé a investigar.

    Así descubrí que Alberto E. Delgado, mi bisabuelo, había sido presidente municipal de Ciudad Juárez entre 1921 y 1922. Décadas después, su descendiente, mi tío Jesús Macías Delgado, ocuparía la misma silla.

    Dos alcaldes de la misma familia. Separados por casi setenta años.

    Ese descubrimiento fue lo que detonó toda esta serie de artículos. Y la verdad, este era el que siempre quise escribir.


    Antes que cualquier cargo: un hombre de familia

    Jesús Macías Delgado · Presidente Municipal de Ciudad Juárez, 1989–1991

    Hay personas que cuando llegan a cierto nivel de vida pública se alejan de lo cotidiano. Como si el cargo los consumiera por completo y la familia quedara en segundo plano.

    Mi tío Macías no era así.

    A pesar de todo lo que cargaba, y cargaba bastante, siempre tuvo tiempo para la familia. Para su esposa María Eva González y para sus tres hijas Ivonne, Erika y Denise, que lo acompañaron tanto en los momentos alegres como en los difíciles.

    Esa familia era su centro. Y se notaba.

    Pero no solo con ellos. También con nosotros, la familia extendida. Aunque técnicamente era primo de mi madre, nunca hubo distinción.

    Si había un evento familiar, él aparecía. Y no de la manera distraída de quien llega solo a cumplir con la presencia. Aparecía de verdad. Con tiempo. Con atención.

    Eso, para alguien con su agenda, no era poca cosa.

    Lo que más recuerdo de él no es ningún discurso ni ninguna declaración pública. Es algo mucho más sencillo y al mismo tiempo más difícil: rara vez lo vi enojado. Rara vez lo vi perder la compostura.

    A pesar de todo lo que le tocó vivir, las presiones políticas, las derrotas electorales, la enfermedad en sus últimos años, siempre tenía una sonrisa.

    Siempre mantenía su presencia.

    Me enseñó, sin decirlo con palabras, que se puede sonreír incluso en los malos momentos. Que la dignidad no se pierde cuando las cosas salen mal. Que tratar con respeto al familiar, al empleado o al desconocido no es una estrategia ni una pose.

    Es simplemente una forma de ser.

    De eso no hablan los artículos de Wikipedia ni los perfiles políticos.


    Jesús Macías Delgado · Presidente Municipal de Ciudad Juárez, 1989–1991

    Quién fue Jesús Macías Delgado

    José de Jesús Macías Delgado nació en Ciudad Juárez el 26 de enero de 1949. Creció aquí, estudió aquí y construyó su vida aquí.

    Cursó la primaria en la Escuela Agustín Melgar, la secundaria y preparatoria en la Federal No. 13, la famosa secundaria del parque. Después se fue a la Ciudad de México a estudiar Contaduría Pública en la Escuela Superior de Comercio y Administración del Instituto Politécnico Nacional.

    Más adelante obtendría una Maestría en Derecho Fiscal por la UACJ, y eventualmente regresaría a dar clases en las mismas instituciones donde había estudiado.

    Juárez primero, siempre.

    Fue contador, maestro universitario, empresario y político. Presidió el Colegio de Contadores Públicos de Juárez, la Cámara de Comercio local, y la Federación de Cámaras de Comercio de Chihuahua. También fue accionista y presidente del consejo de administración de varias empresas, entre ellas Empacadora y Frigoríficos Rodeo y Alimentos Rodeo.

    Era un hombre que conocía la ciudad porque era de aquí. Que entendía los números tanto en los libros contables como en la realidad cotidiana de una frontera que nunca ha sido sencilla.


    La alcaldía: 1989–1991

    En 1989 fue postulado como candidato del PRI a presidente municipal de Ciudad Juárez y ganó la elección.

    Gobernó del 10 de octubre de 1989 al 3 de diciembre de 1991, cuando solicitó licencia para competir por la gubernatura del estado.

    Su equipo incluyó a Carlos Ponce Torres como alcalde suplente. Por cierto, tío de uno de mis mejores amigos, así que el círculo termina cerrándose de maneras curiosas. También estuvieron Carmen Mercado de Valle como secretaria del ayuntamiento, Rafael Campuzano como tesorero y Ernesto Mendoza Viveros como director de obras públicas.

    Entre las acciones de su administración:

    • Se entregaron más de 8,000 títulos de propiedad sobre terrenos, con la meta de llegar a 17,000 titulaciones para regularizar la situación de miles de familias juarenses.
    • Se anunció el proyecto de una ciudad deportiva desde la avenida Plutarco Elías Calles hasta el Arroyo de las Víboras.
    • Se colocó la primera piedra del desarrollo comercial y turístico del Pronaf.
    • Se inauguró el monumento dedicado a los trabajadores.

    No fue una administración libre de controversias. Ninguna lo es. Hubo renuncias dentro de su equipo, tensiones internas y proyectos que quedaron inconclusos.

    Eso también forma parte del registro histórico.


    El punto de vista que nadie pidió, pero que igual doy

    Voy a ser directo. Jesús Macías Delgado fue priista.

    En una ciudad y en una época donde eso significaba muchas cosas, no todas buenas.

    Hay personas que no lo querían. Existen críticas documentadas sobre su administración y sobre el contexto político en el que llegó al poder.

    Eso existe. No lo voy a borrar.

    Pero también existe otra realidad. Incluso sus adversarios políticos lo respetaban.

    En una frontera donde el PAN comenzaba a ganar terreno y las divisiones partidistas eran fuertes, Macías Delgado era reconocido, por propios y extraños, como alguien que trataba a la gente con respeto, sin importar la camiseta política que trajeran.

    Los datos están aquí.

    Lo que hagas con ellos es tu decisión.


    La candidatura a gobernador y lo que vino después

    En 1991 solicitó licencia como alcalde para competir por la gubernatura de Chihuahua.

    Se enfrentó al candidato del PAN, Francisco Barrio Terrazas, en una elección que Barrio terminaría ganando. Macías se convirtió así en el segundo candidato del PRI en perder la gubernatura de Chihuahua en toda la historia del partido.

    En el año 2000 volvió a competir, esta vez como candidato a diputado federal por el Distrito 4, perdiendo nuevamente contra el PAN.

    Después de eso se fue alejando poco a poco de la política activa y regresó a sus negocios.

    En 2004, el gobernador José Reyes Baeza lo nombró representante del gobierno del estado en Ciudad Juárez.

    En junio de 2008 renunció al cargo debido a graves problemas de salud.

    Falleció el 9 de julio de 2008, a los 59 años, a causa del cáncer que lo había aquejado durante varios años.

    Murió en Ciudad Juárez, la ciudad a la que dedicó gran parte de su vida.


    Lo que quedó

    En 2010, el Ayuntamiento designó la avenida Oriente XXI con su nombre.

    En 2015, la Asociación Civil Jesús Macías Delgado solicitó y obtuvo que la avenida Del Desierto también llevara su nombre.

    Una calle de esta ciudad lleva el apellido de mi tío.

    Y en otra parte de la misma ciudad hubo otra calle con el apellido de mi bisabuelo.

    Eso no lo planeó nadie. Simplemente así quedó la historia.

    Para mí, lo que quedó de él no está en ninguna calle ni en ningún registro oficial.

    Está en cosas más pequeñas.

    La imagen de un hombre que llegaba a los eventos familiares aunque tuviera el mundo encima.

    La sonrisa que no perdió ni cuando las cosas salieron mal.

    La forma en que trataba igual al familiar, al empleado y al desconocido.

    Estoy orgulloso de que haya sido parte de mi árbol genealógico.

    Orgulloso de esta ciudad que vio gobernar a dos miembros de la misma familia, a él y a mi bisabuelo, con décadas de diferencia.

    Y orgulloso de haber tenido la curiosidad de buscar, de digitalizar esas fotos viejas, de preguntar.

    Porque al final, la historia de una ciudad también es la historia de las familias que la construyeron.

    Y antes de cerrar, también quiero decir algo. No pedí permiso a la familia para escribir esto. Aun así decidí hacerlo, con respeto y con cariño, porque esta también es parte de mi historia. No intento hablar por nadie ni reescribir la historia de nadie. Esto es simplemente mi recuerdo y mi forma de contar lo que yo viví y lo que fui descubriendo al investigar.

    Y esta es parte de la mía.


    Porque al final, la historia de una ciudad también es la historia de las familias que la construyeron.

    Y esta es parte de la mía.

    Tal vez por eso mi arraigo a Ciudad Juárez se siente tan natural. Porque cuando uno empieza a buscar en la historia familiar, descubre que su propia historia lleva generaciones escrita en esta ciudad.

  • Gobernar en tiempos de cambio

    Gobernar en tiempos de cambio


    Gobernar en tiempos de cambio

    Hay algo fascinante en revisar los registros de un ayuntamiento de hace más de cien años. Las actas, los decretos, las minutas… son la huella cotidiana del poder: pequeñas decisiones que, sumadas, terminan cambiando el rostro de una ciudad.

    Cuando comencé a investigar la presidencia municipal de mi bisabuelo Alberto E. Delgado, no esperaba encontrar tanto. Su periodo al frente del ayuntamiento de Ciudad Juárez —en realidad varios periodos breves entre 1921 y 1922— fue fragmentado. Pero las acciones que emprendió durante esos meses hablan de un hombre que entendió el momento histórico que le tocó vivir.

    Este artículo recorre las principales acciones de su administración: qué hizo, por qué importó, y cómo aquellas decisiones —algunas aparentemente menores— contribuyeron a construir la ciudad que hoy conocemos.


    Una presidencia en fragmentos

    Antes de hablar de lo que hizo, vale la pena entender cuándo gobernó. Alberto E. Delgado no tuvo una sola presidencia continua, sino varios periodos intercalados a lo largo de casi dos años:

    • 5 al 19 de enero de 1921
    • 23 al 27 de septiembre de 1921
    • 7 de noviembre al 16 de diciembre de 1921
    • 26 de diciembre de 1921 al 23 de enero de 1922
    • 9 de febrero al 27 de septiembre de 1922

    Esa fragmentación era característica de la política municipal posrevolucionaria: inestabilidad, presidentes interinos, cambios abruptos. Que en ese contexto Delgado lograra impulsar tantas iniciativas dice mucho de su capacidad para actuar con rapidez.


    El Juárez que recibió

    En 1921, Ciudad Juárez era una ciudad en plena ebullición. La Revolución Mexicana había dejado cicatrices profundas: infraestructura dañada, finanzas municipales deterioradas, instituciones debilitadas. Pero también había dejado una oportunidad: la de reconstruir, reorganizar, modernizar.

    Desde el norte llegaba una corriente inesperada de prosperidad. En enero de 1920, Estados Unidos había aprobado la Ley Volstead —la famosa Ley Seca— que prohibía la producción y venta de alcohol en todo el país. Los paseños cruzaban sedientos a Ciudad Juárez. Los restauranteros estadounidenses también se mudaron a territorio mexicano, tan solo para ofrecer a su clientela comidas con cerveza, vino o champaña, que de la noche a la mañana eran un lujo en Estados Unidos.

    Y con los turistas llegaban sus automóviles. Las calles de Juárez —muchas recién pavimentadas— comenzaban a llenarse de vehículos a una velocidad que nadie había anticipado. La ciudad que Delgado recibió era ruidosa, caótica, llena de energía y completamente necesitada de orden.

    El reto no era atraer visitantes — llegaban solos. El reto era organizar una ciudad que no estaba lista para recibirlos.

    Y en ese contexto —con periodos de gobierno interrumpidos, con un gobernador interino al frente del estado (el Lic. Rómulo Alvelais), y con la sacudida nacional que representó el asesinato de Francisco Villa en Hidalgo del Parral— Delgado tomó decisiones que todavía podemos rastrear en la ciudad.


    Principales acciones durante su administración


    Las primeras placas: poner orden al caos del automóvil

    Fue Alberto E. Delgado quien propuso al Cabildo identificar con placas todas las unidades motrices que circulaban por la ciudad — y de paso obtener recursos para reforzar las finanzas municipales.

    Los regidores aprobaron la norma: a partir del 8 de diciembre de 1921, todos los automóviles de residentes en la frontera debían obtener su placa en el Municipio. Las placas costaban 8 pesos y tenían vigencia de un año. Para dimensionar: en aquellos días un automóvil costaba en promedio 1,200 pesos, y el tranvía cobraba dos centavos por viaje.

    La primera edición fue de 1,900 matrículas impresas en cuadros de hojalata, mandadas a hacer en Estados Unidos, con uso obligatorio a partir del 1 de enero de 1922. La demanda fue tal que al año siguiente ya se tuvieron que emitir 4,000 placas para cubrir el parque vehicular de los habitantes, sin contar los visitantes.

    Esos visitantes también representaban una oportunidad: el ayuntamiento aumentó a 30 centavos la cuota que pagaban los automovilistas por cruzar de ida y vuelta el Puente Internacional de la avenida Juárez.

    Era la semilla de algo que hoy damos por sentado: el Estado conociendo y regulando el espacio público. El Ayuntamiento de Juárez mantendría ese control vehicular hasta 1966, cuando fue asumido por el Gobierno del Estado.


    Tívoli Garden y Keno: apostar por el turismo nocturno

    La Ley Seca no fue solo una curiosidad histórica. Fue el motor económico más poderoso que Ciudad Juárez había tenido hasta entonces. Y el ayuntamiento presidido por Delgado lo entendió antes que nadie.

    Durante su administración se autorizó la instalación de los primeros dos casinos formales de la ciudad:

    • El Tívoli Garden — complejo de entretenimiento con salón de baile, área de juegos y jardines
    • El Casino Keno — enfocado en los juegos de azar que tanto atraían a los visitantes del otro lado

    Al poco tiempo aparecerían El Palenque, Green Lantern y el Central Café. También se instalaron destilerías y fábricas de cerveza: la Cervecería Juárez, The Western Distillery, y las destilerías D&M y D&W, estas dos últimas provenientes de Kentucky.

    Ese mismo año de 1921 abrió sus puertas el cine Alcázar y se organizó el primer Carnaval de Ciudad Juárez. La ciudad no solo se abría al turismo nocturno — se abría al entretenimiento en todas sus formas.

    En 1921, el presidente de la Sheldon Hotel Company declaró a la prensa de El Paso que “Ciudad Juárez es nuestro capital más grande y apenas empezamos a comprenderlo.”

    No todo fue sencillo. El Jefe de Migración llegó a ordenar el cierre del Puente Internacional, comunicando al Municipio que se reabriría hasta que los juegos fueran retirados de los establecimientos. El Municipio accedió — obligado por la situación económica — pero la tensión habla de lo delicado que era el equilibrio entre el auge turístico y las presiones políticas de la época.

    Para finales de la década, Juárez llegaría a recibir hasta 400 mil visitantes por año. Era el inicio de lo que muchos historiadores llaman la época dorada del turismo fronterizo — tan similar, dicen las crónicas, a la del Las Vegas de décadas después.


    Educación: alfabetización, enfermeras y nuevas escuelas

    En medio del auge turístico y el crecimiento económico, la administración de Delgado también miró hacia adentro — hacia los juarenses que más lo necesitaban.

    En la Escuela Bellavista —ubicada en las calles Arteaga y Azucenas, un edificio que todavía existe aunque con otra estructura— se autorizó un plantel para alfabetizar a la población adulta sin acceso a educación formal. Una medida que en el México posrevolucionario era tanto una acción social como un gesto de alineación con el proyecto nacional de construcción del país moderno.

    Escuela Bellavista No. 393, calles Arteaga y Azucenas. Construida durante la administración de Alberto E. Delgado, 1921–1922. Aún funciona como escuela.

    Pero quizás la iniciativa educativa más notable fue la creación de una Escuela de Enfermeras — la primera de su tipo en la ciudad. En un Juárez que crecía rápido y recibía miles de visitantes, contar con personal de salud capacitado no era un lujo sino una necesidad urgente. Que el ayuntamiento apostara por formar enfermeras habla de una visión que iba más allá del siguiente trimestre fiscal.

    Además, durante este periodo se anunció la apertura de una escuela de enseñanza particular —el Liceo Benito Juárez— y de otra de carácter federal, ampliando la oferta educativa de la ciudad en varios frentes al mismo tiempo.


    Nomenclatura, calles y la calzada 5 de Febrero

    Una ciudad que crece necesita orientarse. Sin un sistema coherente de nombres y numeración, el crecimiento urbano se convierte en caos. Durante la administración de Delgado, el ayuntamiento emprendió una reorganización sistemática del espacio urbano.

    Las calles recién pavimentadas fueron rebautizadas con nombres que reflejaban la nueva identidad posrevolucionaria:

    • Al callejón entre Ferrocarril e Internacional → Justo Sierra
    • A la calle entre La Paz y Vicente Guerrero → Corregidora
    • La Calle 23 → Áquiles Serdán
    • La Calle 2ª del Panteón → Coronel Miguel Ahumada
    • Se abrió la calle Noche Triste por el extremo norte hasta la calle Ugarte

    Se ordenó además una nueva nomenclatura y numeración general de toda la ciudad. Y se iniciaron los trabajos de conformación de la calzada 5 de Febrero — una apuesta por conectar el centro histórico con las nuevas zonas de expansión. Décadas después, esa calzada seguiría siendo una arteria fundamental del tejido urbano juarense.


    Servicios públicos: el lado humano de la gestión

    En una ciudad enfocada en el turismo y el comercio, el ayuntamiento también pensó en los juarenses más vulnerables.

    • Se adquirió una carroza fúnebre municipal para brindar servicio digno a familias sin recursos, a quienes también se les proporcionaban ataúdes gratis
    • Se levantaron las bardas del Panteón Municipal, ubicado en la colonia Chaveña
    • Se insistió al gobierno federal para que realizara obras de defensa del Río Bravo y evitar una inundación inminente
    • Se iniciaron trabajos para incorporar la isla de Córdoba a la vida activa de la ciudad

    Garantizar una muerte digna para quienes no podían pagarlo, en una ciudad que nadaba en ingresos turísticos, es un detalle pequeño pero humanamente significativo.


    Finanzas: recaudar con inteligencia

    Las finanzas municipales durante este periodo fueron, por primera vez en mucho tiempo, robustas. La administración supo aprovecharlas con criterio.

    Por un lado, se autorizó una reducción del 20% en los impuestos generales — un alivio para comerciantes y residentes en plena reconstrucción posrevolucionaria. Por otro, se creó un nuevo impuesto sobre las pianolas y pianos automáticos de los comercios locales — en aquellos años, la única alternativa para ofrecer música a los clientes. Una forma ingeniosa de gravar el entretenimiento comercial sin afectar a la población en general.


    El Oficial Mayor: modernizar desde adentro

    La reforma más silenciosa, pero en cierto modo la más reveladora, fue la creación del cargo de Oficial Mayor de la Presidencia Municipal, que recayó en René F. Grisanti.

    En una época donde muchos ayuntamientos del país seguían funcionando de manera informal e improvisada, Juárez dio un paso hacia la institucionalización: el gobierno municipal debía tener memoria, organización y continuidad más allá de las personas que lo ocuparan.

    La mejor herencia que puede dejar un gobierno no son sus obras físicas sino sus instituciones. Las calles envejecen, los edificios se derrumban. Las estructuras bien diseñadas perduran.


    ¿Qué nos dice todo esto?

    Mirar la administración de Alberto E. Delgado a más de cien años de distancia es un ejercicio de humildad histórica. No fue un gobierno revolucionario ni transformador en el sentido épico. Fue, en cambio, algo quizás más valioso: un gobierno eficaz en un momento de caos.

    Las placas vehiculares, los casinos, las calles reorganizadas, la Escuela de Enfermeras, la Escuela Bellavista, la carroza fúnebre, el Oficial Mayor… ninguna de estas decisiones por sí sola cambió el destino de la ciudad. Pero juntas pintaron el retrato de una administración que entendió su contexto, tomó decisiones pragmáticas, y dejó a Juárez un poco más ordenada de como la encontró.

    Para mí, como bisnieto, hay algo conmovedor en descubrir todo esto. No a través de la memoria familiar —esas historias se perdieron con el tiempo— sino a través de los registros públicos, los decretos, las actas del ayuntamiento. El rastro documental de alguien que gobernó, que decidió, que construyó.

    La historia de las ciudades no la hacen solo los grandes hombres o los grandes eventos. La hacen también estas decisiones cotidianas, estos funcionarios que un día tuvieron que elegir: dejar las cosas como estaban, o intentar mejorarlas.

    Mi bisabuelo eligió intentarlo.


    Continuará

    En el siguiente capítulo exploraremos cómo la Época Dorada del turismo fronterizo convirtió a Ciudad Juárez en el destino de entretenimiento más vibrante de América del Norte — con 400 mil visitantes al año, celebridades de Hollywood, y una avenida Juárez que no dormía.

    Continuará…

  • La historia de Alberto E. Delgado, uno de los alcaldes que gobernó Ciudad Juárez durante la época en que la ciudad comenzaba a modernizarse y a convertirse en un destino turístico internacional.

    La historia de Alberto E. Delgado, uno de los alcaldes que gobernó Ciudad Juárez durante la época en que la ciudad comenzaba a modernizarse y a convertirse en un destino turístico internacional.


    La historia de Alberto E. Delgado, uno de los alcaldes que gobernó Ciudad Juárez durante la época en que la ciudad comenzaba a modernizarse y a convertirse en un destino turístico internacional.

    La historia de una ciudad muchas veces se encuentra escondida dentro de las historias familiares. En mi caso, investigando genealogía y documentos históricos descubrí que mi bisabuelo, Alberto E. Delgado, fue presidente municipal de Ciudad Juárez en los años veinte, un periodo crucial para el desarrollo de la ciudad.

    Su administración ocurrió entre 1921 y 1922, una época marcada por cambios importantes después de la Revolución Mexicana. Durante esos años, Ciudad Juárez comenzó a transformarse en un centro turístico fronterizo con creciente actividad económica, cultural y social.

    Este artículo reúne algunos de los datos más relevantes sobre su vida, su administración y el contexto histórico en el que gobernó.


    Origen y primeros años

    Alberto E. Delgado nació el 1 de diciembre de 1887 en la Hacienda de Encinillas, Chihuahua, una región histórica del estado ligada al desarrollo agrícola y a las antiguas haciendas del norte de México.

    Durante las primeras décadas del siglo XX, Chihuahua vivía una etapa de reconstrucción tras los años de conflicto revolucionario. Las ciudades fronterizas comenzaron a adquirir mayor relevancia económica debido al comercio y al intercambio con Estados Unidos.

    Ciudad Juárez, en particular, se encontraba en una posición estratégica para beneficiarse de estos cambios.


    Una ciudad en transformación

    Cuando Alberto E. Delgado asumió la presidencia municipal, Ciudad Juárez estaba entrando en un periodo de crecimiento acelerado.

    Entre los factores que impulsaban este desarrollo se encontraban:

    • el turismo proveniente de Estados Unidos
    • el comercio fronterizo
    • el auge del entretenimiento nocturno
    • la llegada del automóvil
    • la modernización urbana.

    La ciudad comenzaba a convertirse en uno de los principales puntos de entretenimiento y turismo en la frontera norte.


    Principales acciones durante su administración

    Aunque su presidencia municipal se dio en varios periodos breves entre 1921 y 1922, durante ese tiempo se implementaron decisiones importantes para el desarrollo de la ciudad.

    Introducción de las primeras placas vehiculares

    Uno de los cambios más importantes fue la implementación de placas para automóviles en la ciudad.

    A medida que el número de vehículos aumentaba, el ayuntamiento decidió establecer un sistema de registro vehicular para organizar el tránsito y generar ingresos municipales.

    Las placas tenían un costo aproximado de 8 pesos y su vigencia era de un año.


    Impulso al turismo y la economía nocturna

    Durante su administración se autorizó la instalación de centros de entretenimiento que aprovecharon el auge turístico generado por la prohibición del alcohol en Estados Unidos.

    Entre ellos se encontraban:

    • el casino Tívoli Garden
    • el casino Keno

    Miles de visitantes estadounidenses cruzaban diariamente la frontera para asistir a espectáculos, restaurantes y centros nocturnos.


    Reorganización urbana

    El ayuntamiento llevó a cabo varias acciones para ordenar el crecimiento de la ciudad.

    Entre ellas:

    • nueva nomenclatura y numeración de calles
    • cambio de nombre de varias vialidades
    • apertura y ampliación de calles
    • inicio de trabajos en la calzada 5 de febrero.

    Estas decisiones ayudaron a estructurar el crecimiento urbano de Ciudad Juárez.


    Educación y servicios públicos

    También se impulsaron iniciativas sociales importantes.

    Entre ellas:

    • establecimiento de un plantel de alfabetización en la Escuela Bellavista
    • construcción de bardas en el Panteón Municipal
    • adquisición de una carroza fúnebre municipal para brindar servicio a personas de bajos recursos.


    Modernización administrativa

    Durante este periodo se creó el cargo de Oficial Mayor de la Presidencia, una medida orientada a mejorar la organización del gobierno municipal.


    Ciudad Juárez en la década de 1920

    El periodo en que gobernó Alberto E. Delgado coincidió con un momento muy particular en la historia de la ciudad.

    En esos años Juárez se convirtió en un destino turístico internacional. La Ley Seca en Estados Unidos provocó que miles de visitantes cruzaran la frontera en busca de entretenimiento.

    La ciudad comenzó a llenarse de:

    • cabarets
    • casinos
    • hoteles
    • restaurantes
    • centros nocturnos.

    Este auge marcaría el inicio de lo que muchos historiadores consideran la época dorada del turismo fronterizo.


    Línea del tiempo familiar

    Para entender mejor el contexto histórico, aquí una pequeña línea del tiempo dentro de la familia.

    1921–1922
    Alberto E. Delgado
    Presidente Municipal de Ciudad Juárez

    Décadas de crecimiento y transformación de la ciudad

    1989–1991
    Jesús Macías Delgado


    Un legado familiar que continúa

    Más allá de los datos históricos, esta investigación tiene un significado personal. Alberto E. Delgado no es solo una figura del pasado de la ciudad. También es parte de mi historia familiar.

    Lo que hace aún más interesante este descubrimiento es que décadas después otro miembro de la familia también ocuparía la presidencia municipal de Ciudad Juárez.

    Mi tío Jesús Macías Delgado gobernó la ciudad entre 1989 y 1991, casi setenta años después del periodo de mi bisabuelo.


    Continuará

    La historia de Jesús Macías Delgado, su administración y su papel en la política de Ciudad Juárez es otro capítulo interesante que merece contarse con más detalle.

    En el siguiente artículo exploraré ese periodo y cómo se conecta con esta historia familiar.

    Continuará…

  • Esto es Juárez, Esto es War-X

    Monumento a JuarezFuera de el hecho de que anden acabando vidas a diestra y siniestra (mi mas sinceras condolencias a quienes han perdido a alguien a la violencia en esta ciudad) me arde (emputa) mas el hecho de que este pasando esto EN MI CIUDAD NATAL! Esta ciudad que en sus tiempos fue un lugar de mucho lujo, de mucho respeto, gente como Sinatra piso estas tierras! K-TEMEN!! cuando incluso los mafiosos en esta ciudad daban respeto solo por su apariencia, no por el hecho de que tengan armas de destruccion masiva!!!

    Lo que me molesta de sobremanera es eso el hecho de que no respetan el lugar, viendo fotos en los periódicos veo la gente que se dedica a hacer de las suyas y me encabrita el hecho de no respetar el nombre que alguna vez tuvo esta ciudad y lo que represento! Ha de ser fácil para ellos ya que no leen notas de “ASESINATOS EN HUITZILOCUTZITLAN” (por poner un ejemplo) asi ellos no sienten el pesar de su pueblo.

    Las familias que hemos vivido en esta ciudad durante generaciones ya se están extinguiendo, huyendo a los estados Juarez Viejounidos para buscar cierta paz, cuando esta ciudad nos dio tanto, muchos crecimos aquí y muchos siguen naciendo aquí a pesar de las inclemencias que estamos viviendo.

    Se que en otras ciudades están usando granadas, cuernos de chivo, 9mm, etc. Etc. Pero aquí nunca había pasado, creo que estamos en un punto en el cual tenemos que cambiar nuestra forma de pensar y nuestra forma de vivir, empezar a pensar menos en nosotros y mas en la comunidad, en la ciudad, en su historia, en su gente, en un acuerdo común y recordar lo que alguna vez fue esta bella ciudad!

    Ahora si, pido paz por esta ciudad! después de todo vivimos DE ella y hay que ver a futuro, las generaciones que vienen, los niños que hasta miedo da ir a llevarlos a la escuela y los bebes que viven encerrados con sus mamas, temiendo una bala perdida, ellos son el futuro!!!

    Como “joven adulto” (mas adulto que joven lo se) que me toco, como a muchos lectores Juarenses, vivir todavía momentos “chidos”, cuando podias andar en las fuentes con el volumen arriba, ir al news por tus “drinks”, irte a campestre a pasear en el carro con tu chivas o buchanans o en su defecto un six… y a los mas grandes otras experiencias mas padres.

    Bar en Juarez

    AUN COMO ESTA MI CIUDAD, LA AMO Y PORQUE LA AMO, PIDO PAZ, PIDO ME REGRESEN MI CIUDAD!

    Yo amo Juarez

  • Reunion/Posada #TwitJuarez

    Pues celebrando estas fiestas, estamos invitando a la gente de twitter a la reunión (no es posada porque no hay ponche ni piñata {pinche @chanflee nazi}) lo estaremos celebrando este viernes 18 de Diciembre a partir de las 8PM en el restaurante NANOS (adjunto croquis).

    Croquis Nanos

    Aquí tienen el “menu” que nos están dando a excelente precio:

    A escoger entre estos 2 platillos;

    *Pechuga de pollo parmeggiana en salsa blanca acompañada de spaghetti.

    *Lomo de puerco bañado en salsa de frambuesa con chipotle (no picosa).

    De entrada les pongo unas pizzas y postre al final.

    ** Todas las bebidas van por cuenta de cada quien.

    ** Las bebidas importadas y preparadas cuestan $40.00 m.n. y las nacionales 30.00 , el vino de la casa $ 45.00.

    *** Costo por persona $100.00
    *** Agregar el 15 % de propina

    Hay que aprovechar que es buena temporada para conocer nueva gente y convivir, el lugar es ameno y calmado para poder tirar rebane suave y cerrar bien el año.

    #twitjuarez