Más que un político: lo que mi tío me dejó de Ciudad Juárez


Más que un político: lo que mi tío me dejó de Ciudad Juárez

Corrupto. Violento. Priista de los malos.

Eso es lo que he escuchado sobre mi tío Jesús Macías Delgado. Algunas cosas aquí en Juárez, otras que llegan desde Chihuahua capital. Rumores sobre un carácter violento que, honestamente, jamás vi. Ni una sola vez.

Lo digo desde el principio porque este artículo no va a ignorar eso. No voy a fingir que su nombre no genera reacciones fuertes en ciertas personas. No voy a limpiar el registro ni a pintar una figura de santo. Pero tampoco voy a dejar que lo que otros dicen borre lo que yo viví.

Y si eso te molesta, está bien. Igual sigue leyendo.


Si leíste las dos publicaciones anteriores, notarás que me brinqué un par de capítulos.

Mientras escribía esos artículos sobre la historia de Ciudad Juárez me fui dando cuenta de algo. La serie estaba empezando a sonar más a ensayo histórico que a lo que realmente quería contar. Y lo que yo quería contar siempre fue esto: la parte familiar. El árbol genealógico. Ese orgullo raro que te da cuando descubres cosas nuevas sobre tu propia historia.

Así que decidí ir directo al grano.

Este artículo es sobre mi tío Jesús Macías Delgado. Fue presidente municipal de Ciudad Juárez, sí. Fue candidato a gobernador también. Pero antes que todo eso, antes que cualquier cargo o título, fue el esposo de María Eva González y el padre de Ivonne, Erika y Denise (tranquilos, no estoy doxeando a nadie, todo esto es información pública).

Y fue el tío que siempre tenía tiempo para la familia, incluso cuando parecía cargar el peso del mundo encima.

De eso quiero hablar hoy.


Cómo llegué hasta aquí

Todo empezó con una foto en un álbum familiar.

Estaba digitalizando fotos viejas cuando mi madre, viendo las imágenes pasar, señaló una fotografía en blanco y negro de un hombre que yo no reconocía.

“Esa foto estaba en la presidencia”, me dijo.
“Junto a la de tu tío Macías.”

Le pregunté cómo era posible. Le pregunté por qué.

“Es que tu bisabuelo también fue presidente municipal.”

En ese momento no le presté mucha atención. Pero el dato se quedó dando vueltas en mi cabeza.

Semanas después, revisando más fotos digitalizadas, volví a encontrar esa imagen junto con un par más. Y entonces algo hizo click: el apellido.

Delgado.

El mismo apellido.

Y ahí fue cuando empecé a investigar.

Así descubrí que Alberto E. Delgado, mi bisabuelo, había sido presidente municipal de Ciudad Juárez entre 1921 y 1922. Décadas después, su descendiente, mi tío Jesús Macías Delgado, ocuparía la misma silla.

Dos alcaldes de la misma familia. Separados por casi setenta años.

Ese descubrimiento fue lo que detonó toda esta serie de artículos. Y la verdad, este era el que siempre quise escribir.


Antes que cualquier cargo: un hombre de familia

Jesús Macías Delgado · Presidente Municipal de Ciudad Juárez, 1989–1991

Hay personas que cuando llegan a cierto nivel de vida pública se alejan de lo cotidiano. Como si el cargo los consumiera por completo y la familia quedara en segundo plano.

Mi tío Macías no era así.

A pesar de todo lo que cargaba, y cargaba bastante, siempre tuvo tiempo para la familia. Para su esposa María Eva González y para sus tres hijas Ivonne, Erika y Denise, que lo acompañaron tanto en los momentos alegres como en los difíciles.

Esa familia era su centro. Y se notaba.

Pero no solo con ellos. También con nosotros, la familia extendida. Aunque técnicamente era primo de mi madre, nunca hubo distinción.

Si había un evento familiar, él aparecía. Y no de la manera distraída de quien llega solo a cumplir con la presencia. Aparecía de verdad. Con tiempo. Con atención.

Eso, para alguien con su agenda, no era poca cosa.

Lo que más recuerdo de él no es ningún discurso ni ninguna declaración pública. Es algo mucho más sencillo y al mismo tiempo más difícil: rara vez lo vi enojado. Rara vez lo vi perder la compostura.

A pesar de todo lo que le tocó vivir, las presiones políticas, las derrotas electorales, la enfermedad en sus últimos años, siempre tenía una sonrisa.

Siempre mantenía su presencia.

Me enseñó, sin decirlo con palabras, que se puede sonreír incluso en los malos momentos. Que la dignidad no se pierde cuando las cosas salen mal. Que tratar con respeto al familiar, al empleado o al desconocido no es una estrategia ni una pose.

Es simplemente una forma de ser.

De eso no hablan los artículos de Wikipedia ni los perfiles políticos.


Jesús Macías Delgado · Presidente Municipal de Ciudad Juárez, 1989–1991

Quién fue Jesús Macías Delgado

José de Jesús Macías Delgado nació en Ciudad Juárez el 26 de enero de 1949. Creció aquí, estudió aquí y construyó su vida aquí.

Cursó la primaria en la Escuela Agustín Melgar, la secundaria y preparatoria en la Federal No. 13, la famosa secundaria del parque. Después se fue a la Ciudad de México a estudiar Contaduría Pública en la Escuela Superior de Comercio y Administración del Instituto Politécnico Nacional.

Más adelante obtendría una Maestría en Derecho Fiscal por la UACJ, y eventualmente regresaría a dar clases en las mismas instituciones donde había estudiado.

Juárez primero, siempre.

Fue contador, maestro universitario, empresario y político. Presidió el Colegio de Contadores Públicos de Juárez, la Cámara de Comercio local, y la Federación de Cámaras de Comercio de Chihuahua. También fue accionista y presidente del consejo de administración de varias empresas, entre ellas Empacadora y Frigoríficos Rodeo y Alimentos Rodeo.

Era un hombre que conocía la ciudad porque era de aquí. Que entendía los números tanto en los libros contables como en la realidad cotidiana de una frontera que nunca ha sido sencilla.


La alcaldía: 1989–1991

En 1989 fue postulado como candidato del PRI a presidente municipal de Ciudad Juárez y ganó la elección.

Gobernó del 10 de octubre de 1989 al 3 de diciembre de 1991, cuando solicitó licencia para competir por la gubernatura del estado.

Su equipo incluyó a Carlos Ponce Torres como alcalde suplente. Por cierto, tío de uno de mis mejores amigos, así que el círculo termina cerrándose de maneras curiosas. También estuvieron Carmen Mercado de Valle como secretaria del ayuntamiento, Rafael Campuzano como tesorero y Ernesto Mendoza Viveros como director de obras públicas.

Entre las acciones de su administración:

  • Se entregaron más de 8,000 títulos de propiedad sobre terrenos, con la meta de llegar a 17,000 titulaciones para regularizar la situación de miles de familias juarenses.
  • Se anunció el proyecto de una ciudad deportiva desde la avenida Plutarco Elías Calles hasta el Arroyo de las Víboras.
  • Se colocó la primera piedra del desarrollo comercial y turístico del Pronaf.
  • Se inauguró el monumento dedicado a los trabajadores.

No fue una administración libre de controversias. Ninguna lo es. Hubo renuncias dentro de su equipo, tensiones internas y proyectos que quedaron inconclusos.

Eso también forma parte del registro histórico.


El punto de vista que nadie pidió, pero que igual doy

Voy a ser directo. Jesús Macías Delgado fue priista.

En una ciudad y en una época donde eso significaba muchas cosas, no todas buenas.

Hay personas que no lo querían. Existen críticas documentadas sobre su administración y sobre el contexto político en el que llegó al poder.

Eso existe. No lo voy a borrar.

Pero también existe otra realidad. Incluso sus adversarios políticos lo respetaban.

En una frontera donde el PAN comenzaba a ganar terreno y las divisiones partidistas eran fuertes, Macías Delgado era reconocido, por propios y extraños, como alguien que trataba a la gente con respeto, sin importar la camiseta política que trajeran.

Los datos están aquí.

Lo que hagas con ellos es tu decisión.


La candidatura a gobernador y lo que vino después

En 1991 solicitó licencia como alcalde para competir por la gubernatura de Chihuahua.

Se enfrentó al candidato del PAN, Francisco Barrio Terrazas, en una elección que Barrio terminaría ganando. Macías se convirtió así en el segundo candidato del PRI en perder la gubernatura de Chihuahua en toda la historia del partido.

En el año 2000 volvió a competir, esta vez como candidato a diputado federal por el Distrito 4, perdiendo nuevamente contra el PAN.

Después de eso se fue alejando poco a poco de la política activa y regresó a sus negocios.

En 2004, el gobernador José Reyes Baeza lo nombró representante del gobierno del estado en Ciudad Juárez.

En junio de 2008 renunció al cargo debido a graves problemas de salud.

Falleció el 9 de julio de 2008, a los 59 años, a causa del cáncer que lo había aquejado durante varios años.

Murió en Ciudad Juárez, la ciudad a la que dedicó gran parte de su vida.


Lo que quedó

En 2010, el Ayuntamiento designó la avenida Oriente XXI con su nombre.

En 2015, la Asociación Civil Jesús Macías Delgado solicitó y obtuvo que la avenida Del Desierto también llevara su nombre.

Una calle de esta ciudad lleva el apellido de mi tío.

Y en otra parte de la misma ciudad hubo otra calle con el apellido de mi bisabuelo.

Eso no lo planeó nadie. Simplemente así quedó la historia.

Para mí, lo que quedó de él no está en ninguna calle ni en ningún registro oficial.

Está en cosas más pequeñas.

La imagen de un hombre que llegaba a los eventos familiares aunque tuviera el mundo encima.

La sonrisa que no perdió ni cuando las cosas salieron mal.

La forma en que trataba igual al familiar, al empleado y al desconocido.

Estoy orgulloso de que haya sido parte de mi árbol genealógico.

Orgulloso de esta ciudad que vio gobernar a dos miembros de la misma familia, a él y a mi bisabuelo, con décadas de diferencia.

Y orgulloso de haber tenido la curiosidad de buscar, de digitalizar esas fotos viejas, de preguntar.

Porque al final, la historia de una ciudad también es la historia de las familias que la construyeron.

Y antes de cerrar, también quiero decir algo. No pedí permiso a la familia para escribir esto. Aun así decidí hacerlo, con respeto y con cariño, porque esta también es parte de mi historia. No intento hablar por nadie ni reescribir la historia de nadie. Esto es simplemente mi recuerdo y mi forma de contar lo que yo viví y lo que fui descubriendo al investigar.

Y esta es parte de la mía.


Porque al final, la historia de una ciudad también es la historia de las familias que la construyeron.

Y esta es parte de la mía.

Tal vez por eso mi arraigo a Ciudad Juárez se siente tan natural. Porque cuando uno empieza a buscar en la historia familiar, descubre que su propia historia lleva generaciones escrita en esta ciudad.

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